lunes, 4 de febrero de 2008

EDUCACIÓN MODERNA

El hijo de uno de mis vecinos tiene actualmente 16 años. Es un chico amable y simpático y al parecer totalmente equilibrado. Desde pequeñito ha sido así, nunca a molestado a nadie, hasta el punto de que casi no nos hemos enterado en la escalera de su existencia. Justamente lo contrario de otro, que actualmente tiene 9 años y al que no hay dios que le aguante, no habiendo un solo día que no haga alguna de sus múltiples y variadas barrabasadas. Intrigados por comportamientos tan radicalmente opuestos inquirimos a los padres del primero de ellos sobre la forma en que habían educado a su vástago y vimos que no le habían dejado nunca jugar con y dónde no debía, ni molestar a los demás, le habían negado todo tipo de caprichos y cuando había sido menester le habían obsequiado con un "guantazo" que recalcase lo explicado anteriormente amablemente y con buenas palabras. En cuanto a los padres del segundo niño, aprovechando la última meada que echó en el portal, les comentamos educadamente y sin acritud (en presencia de su pequeño monstruo) el hecho comentado recibiendo el exculpatorio comentario "Ya se sabe son niños...." y un "Vayase Vd. a la mierda" ante nuestra insistencia en que reprendieran su conducta. A los dos día nos cruzamos en la escalera con Miguelito el travieso el cual nos espetó un "Calvo, gordo, borracho, borracho.." mientras nos sacaba la lengua.

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